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Sagradas imágenes > Otras imágenes Cristo de la Humildad y Paciencia. Personas devotas de la feligresía del Salvador instituyeron una Obra Pía de pobres que a partir de 1591 fue aumentando sus réditos merced a sucesivas donaciones de devotos, entre los que figuraban el canónigo Alonso de Ortega, Pedro Oliver, Francisco Pérez de Ávila y muchos otros que situaron en sus fincas los tributos a favor de esta obra pía. La Hermandad Sacramental del Salvador, que había sido nombrada administradora de la obra, fue viendo aumentada la adjudicación anual de estas dotes gracias a las frecuentes y abundantes limosnas que recibía la Obra Pía. De tan cuantiosos ingresos fue costeada la imagen del Señor de la Humildad y Paciencia, objeto de gran devoción entre los fieles de la feligresía, obra anónima de la primera mitad del siglo XVII. Se trata de una imagen de tamaño natural y de modelado admirable, que se ha venido venerando en el retablo ubicado en la puerta del templo del Salvador que comunica con el patio de los naranjos del mismo. Tras la restauración de la antigua colegial, esta imagen pasa a recibir culto diario en el altar que ocupaba la imagen de san Cristóbal. En su honor, la Archicofradía celebra un anual besapiés cada mañana de Jueves Santo.
Nuestro Padre Jesús de los Afligidos. (Vulgo "de Ánimas"). En el año de 1635, Jacinto Navarro, a título de Mayordomo de las Benditas Ánimas del Purgatorio, sita en el templo del Salvador, concertó una nueva imagen titular, según consta ante el escribano público Juan Vázquez de Santa Cruz el día 26 de marzo de 1635. En dicho concierto, se dice que Gaspar Ginés, maestro escultor, recibía entonces novecientos reales por la hechura de un Santo Cristo con la cruz a cuestas. Se trata de una de las pocas imágenes que están identificadas con dicho autor, y se venera en el altar de ánimas sito en la cabecera de la nave del Evangelio del templo. Tras procederse a una fusión "de hecho" de la hermandad de Ánimas con la Sacramental del Salvador a finales del XIX, ésta quedó también agregada a la de Pasión tras la unión de ambas corporaciones en 1918.
Patriarca bendito señor san José. Escultura tardobarroca realizada por Blas Molner en 1781. Niño Jesús de Pasión. Obra de Gabriel de Astorga de 1871. Niño Jesús de la Sacramental. Obra anónima sevillana, realizada hacia 1632. Simón de Cirene. Desde sus orígenes fundacionales, la hermandad veneraba la quinta estación del Vía Crucis, es decir, a Jesús con la cruz a cuestas ayudado por Simón de Cirene. Muchas han sido las imágenes secundarias que a lo largo de la historia han formado parte de este bellísimo conjunto escultórico que procesionaba anualmente en la estación de penitencia. Aunque aún se custodia una cabeza de Cirineo atribuida a Juan de Mesa en el tesoro de la hermandad, destacamos la imagen que en 1968 gubiara el escultor Sebastián Santos Rojas y que se erige no sólo en la obra cumbre de la última época del escultor, sino también de las imágenes secundarias sevillanas de factura contemporánea. La obra fue encargada por la hermandad el 30 de octubre de 1968, empleando en su realización un periodo superior a un año, y para su seguimiento se creó una comisión artística encabezada por el Rvdo. Padre D. José Sebastián y Bandarán. La escultura es de gran fuerza y acentuada expresión, recordando el rostro a las facciones del escultor, motivado por el profundo sentido religioso de Sebastián Santos de ayudar literalmente al Señor a llevar la cruz a cuestas. El prodigioso modelado del tórax permite apreciar el riguroso estudio de la anatomía del cuello, así como el correcto modelado anatómico de las piernas, pies, manos y brazos. Mención especial merece el tallado del ropaje, de exquisito y pormenorizado estudio de los pliegues, que deja intuir una poderosa anatomía debajo de las telas; emplea tonos marrones para la vestimenta en su conjunto, y una suave tonalidad marfil en la camisa y bocamangas. Para la policromía de la encarnadura del Cirineo, el escultor realiza un estudio minucioso de la encarnación del Señor de Pasión, con el fin conseguido de que la policromía del Cirineo no desentonase con la del Señor. En 1970 figura por primera vez sobre el paso acompañando al Señor, y componiendo la estampa ancestral de la quinta estación del Vía Crucis. Sin embargo, la lluvia de los años 1970 y 1971 obligan a que fuese finalmente en 1972 cuando procesionase por primera vez sin contratiempos. Al constatarse el mal estado en el que se encontraban los ensambles de las articulaciones del Señor de Pasión, Sebastián Santos fija mediante un perno pasante la cruz en la cadera del Cirineo con el fin de evitar riesgos mayores para la imagen del Señor. No obstante, en 1974 el cabildo de oficiales de la hermandad acordó suprimir la imagen del Cirineo durante un año del paso, debido a un informe presentado por Peláez del Espino en el que atribuía a la imagen las causas de estos problemas. Al tratarse de una supresión temporal, y tras solicitar numerosos estudios pertinentes a diversos especialistas, en 1992, la junta de gobierno presidida por N.H.D. Francisco Navarro Sánchez del Campo convocó un cabildo extraordinario en el que se trató como único punto de orden del día la reposición del Cirineo al paso procesional, toda vez que dichos informes garantizaban la integridad de la imagen del Señor en caso de ser repuesto el Cirineo. Sin embargo, al no aprobarse por escasos votos de diferencia, la imagen quedó expuesta en el tesoro de la hermandad, hasta que en 1992 fue depositada en el almacén del paso del Señor.
Virgen del Rosario. Esta imagen fue titular de la Congregación de Christo Crucificado y de Nuestra Señora del Rosario, y fue ejecutada en 1779, muy probablemente por el escultor Cristóbal Ramos. La Virgen aparece erguida (1,50 m.), llevando al Niño Jesús sobre la mano izquierda y portando el cetro y el rosario en la diestra. Ambas figuras están modeladas en barro, después cocido y policromado, material característico en la producción de Ramos. Los rasgos que configuran la faz mariana nos remiten indefectiblemente a los de otras creaciones suyas: frente amplia y despejada, finas cejas arqueadas, ensoñadores ojos de cristal tamizados por pestañas postizas, nariz recta, labios cerrados que dibujan una dulce sonrisa, barbilla redondeada provista de grácil hoyuelo y suave papada. El óvalo del rostro se enmarca por una abundante cabellera que cae en expresivas ondas dejando al descubierto buena parte de lo pabellones auditivos. La encarnadura es de una exquisita palidez que adquiere tonos sonrosados en mejillas, labios y barbilla. La juguetona actitud del Niño (0.40 m.), de movimiento contrapuesto entre la cabeza y torso con respecto a las piernas, es asimismo un lugar común en las anatomías infantiles plasmadas por Cristóbal Ramos. Como es habitual, sostiene la bola del mundo en la mano izquierda, al par que bendice con la diestra. En la nueva Colegial, la Virgen del Rosario siempre presidió el retablo ubicado en la cabecera de la nave de la Epístola, que sufrió diversas sustituciones hasta 1870, en el que se entronizó la imagen en el que había sido retablo mayor de la clausurada parroquia de Santa Lucía, una obra fechable en torno a 1775 que desde 1922 alberga las imágenes titulares de la Hermandad del Amor. Esta señera advocación mariana de la parroquia del Divino Salvador se perdió en 1987, puesto que en ese año la Archicofradía cedió en depósito esta imagen de la Virgen del Rosario al Asilo de Cristo Rey, de la localidad sevillana de Pilas. |
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BIBLIOGRAFÍA Y DOCUMENTACIÓN - Archivo Hermandad Sacramental de Pasión (AHSP). - José Roda Peña. "Advocaciones de Gloria de la antigua colegial del Salvador". - Sebastián Santos Calero, Sebastián Santos. Escultor-Imaginero. Ed. Guadalquivir. Sevilla, 2005. |
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