¡Feliz Pascua de Resurrección a todos!

12/04/2020

«Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe» (1 Corintios 15:14)

¡Aleluya, Cristo ha resucitado! ¡Feliz Pascua de Resurrección!

Hoy es el día en que la Iglesia Católica celebra el sentido de la fe, porque festeja el Domingo de la Resurrección de Jesús cuando, triunfante sobre la muerte, nos abre las puertas del cielo. Mi saludo y felicitación pascual a todos los hermanos y devotos del Señor de Pasión en esta mañana de Pascua, con el deseo de que la salud, la alegría, la esperanza y la paz de Cristo Resucitado estén con vosotros.

Culminamos hoy una Semana Santa atípica, en la que las procesiones se han suspendido, las calles

han permanecido vacías y silenciosas, las iglesias se han cerrado y los cultos han debido celebrarse en la casi soledad total, para vivirse en la intimidad de los hogares cristianos. Una Semana Santa donde el miedo a la pandemia y a sus consecuencias, ha llevado a todos, incluidos los tibios en la fe, a volver sus ojos al cielo para pedir, como Jesús en Getsemaní, “que pase de mí este cáliz”

Pero al igual que el Señor ha resucitado superando el dolor y la muerte, nos queda la esperanza de saber que, en breve, el agente de la enfermedad será vencido y volveremos a recuperar, renovados, la vida que conocíamos y añoramos.

La fe en el Señor de Pasión y la esperanza en el resurgir tras la dificultad ha animado a muchos de nuestros hermanos a potenciar la solidaridad con los más débiles y desasistidos de la sociedad, dando lo mejor de sí mismos en el apoyo a los que viven en soledad, allegando recursos para los necesitados y dando calor con su palabra amable a quienes más lo necesitaban. Eso lleva el nombre

de caridad cristiana, que se practica por amor, sin esperar recompensa alguna. El galardón de las buenas obras es haberlas hecho, decía Séneca.

Agradezco a los hermanos de Pasión –a mis hermanos- que vivieran en el pensamiento y en el corazón nuestros actos litúrgicos propios de la Semana Santa: Misa y traslado de Nuestra Madre y Señora  de la Merced, besapié del Señor, traslado del Lunes Santo, Misa de la Cena del Señor y estación de penitencia, aunque sólo pudiéramos dar cobertura telemática a la Misa del Jueves Santo y, sólo en parte, al Via Crucis sustitutorio de la salida procesional. Actos todos ellos que hemos debido vivir de una forma intimista, aunque sabemos que el Señor nos ha escuchado con el mismo amor con que nos escucha cuando llevamos puesta la túnica de ruan negro, o cuando nos arrodillamos ante Él en la Capilla Sacramental o cuando le invocamos en cualquier lugar y momento. Sabemos que el COVID-19 pasará, pero el Señor estará permanentemente esperándonos en el Sagrario y en su imagen portentosa de Pasión. Y a su lado, Nuestra Madre y Señora de la Merced que, con tanta dulzura, nos demuestra siempre su misericordia.

Si esta pasada Semana Santa del miedo, del silencio y de la soledad nos ha servido para crecer en la fe, fortalecer la esperanza y prodigarnos en la caridad, habrá que concluir que no ha sido estéril el sufrimiento.

¡Feliz Pascua de Resurrección a todos!

 

José Luis Cabello Flores

Hermano Mayor