Trabajos de conservación en la carroza propiedad de nuestra Hermandad

23/10/2017

Quizás haya algunos hermanos que desconozcan aún que somos propietarios de la carroza real que el último rey de Francia (desde 1830 a 1848), LUIS FELIPE I, cedió a su hijo D. Antonio de Orleans, casado con la Infanta de España Dña. Maria Luisa Fernanda de Borbón, hermana de la Reina Dña. Isabel II.
El carruaje llegó en su día al PALACIO DE SAN TELMO y allí permaneció hasta que, por legación, pasó a ser propiedad de la Hermandad de Pasión.
Desde hace años, ese bien mobiliario está depositado en el MUSEO DE CARRUAJES DE SEVILLA, figurando en su catálogo como la pieza más excepcional de cuantas allí se muestran; basta ver su catálogo.
En julio de 2003, el INSTITUTO ANDALUZ DE PATRIMONIO HISTÓRICO emitió un detallado informe que reflejaba el lamentable estado en que se encontraba entonces y que no difiere en casi nada de su situación actual.
Tratándose de una pieza tan excepcional desde el punto de vista histórico y patrimonial, esta Junta entendió que la restauración integral, sin coste alguno para la Hermandad de Pasión, sólo podía ser abordada por el INSTITUTO ANDALUZ DE PATRIMONIO HISTÓRICO. Es por eso que hace unos meses solicitamos a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía que abordara la restauración, ofreciéndole como contraprestación, la cesión de la carroza al PALACIO DE SAN TELMO, de donde salió, para su exposición y enriquecimiento del patrimonio mueble, durante un período determinado de años, que se acordaría en documento elaborado al efecto.
Confiábamos en que, por la importancia del bien a conservar, nuestra propuesta mereciera la aprobación de la CONSEJERÍA DE CULTURA DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA. Desgraciadamente la respuesta no fue la deseada por nosotros, por lo que hicimos similar propuesta al Ministerio de Cultura del Gobierno de España; tampoco recibimos la respuesta deseada.
Y mientras tanto, el MUSEO DE CARRUAJES nos citó para pedirnos una actuación de emergencia, ante la necesidad inminente de elevar el coche, para que las ruedas no toquen el suelo, dado el gravísimo deterioro de una de ellas, lo que podría conducir a la caída del coche provocándole más deterioros aún.
Puestos en contacto con especialistas, nos recomendaron que sustituyéramos de inmediato las cuatro sopandas para que el coche quede suspendido con seguridad.
Eso implica fabricar previamente una cuna de hierro para soportar el coche, en tanto se colocan las sopandas, que deben ser fabricadas previamente en cuero desfaldado de 5 mm con refuerzo interior de nylon y cosidas a mano a cuatro costuras.
Para soportar su coste, solicitamos la colaboración de la FUNDACIÓN CAJASOL cuyo presidente, sensible a la importancia histórica y patrimonial del bien a mantener, aceptó que su institución financiara esta restauración básica de urgencia. El convenio ha sido firmado en estos días y se ha contactado ya con una firma especializada, para abordar de inmediato la sustitución de las sopandas, previo descanso de la cabina en la estructura de hierro fabricada al efecto.
En breve podremos dar cuenta de los trabajos ejecutados.