Un 2018 “de medalla”

17/12/2018

Fotografía: Fran Silva

La Archicofradía Sacramental de Pasión está a punto de concluir un 2018 cargado de efemérides, proyectos, estrenos y actividades. Un año en el que el Excmo. Ayuntamiento de Sevilla nos ha concedido la Medalla de la Ciudad, en atención a nuestra dilatada historia en común con la de la ciudad, y como reconocimiento a la importante labor de caridad llevada a cabo por la Fundación Asistencial de Pasión. De todo lo actuado en este año que ya se nos escapa sin remedio, se da cuenta detallada en las páginas que siguen por lo que eludo aquí cualquier comentario, para evitar reiteraciones.
Quiero, no obstante, dejar constancia del agradecimiento a los miembros de las Juntas de Gobierno y Consultiva, y a muchísimos hermanos en general, por el esfuerzo, entusiasmo y dedicación que han prestado a todo cuanto hemos emprendido, demostrando así su entrega y cariño a nuestra Hermandad y, sobre todo, a nuestros Sagrados Titulares.
Y todo lo actuado hemos intentado compatibilizarlo con un refuerzo de la vida interior, tendente a la potenciación de la formación, la práctica real y eficaz de la caridad cristiana, el enriquecimiento espiritual de los cultos, el predominio de lo sustantivo frente a lo accidental y el deseo de evangelizar desde una convivencia ejemplar de auténticos cristianos. Pero siempre se puede y se debe hacer algo más por mejorar y mejorarnos; es por eso que hago un llamamiento a nuestros jóvenes para que, desde una mayor implicación en la vida de la hermandad, frecuenten los sacramentos y, a los mayores, para que les demos ejemplo de amor fraterno y auténtica conversión.
Y ya puestos, llamo también la atención de todos los hermanos que, por falta de tiempo o quizá también por algo de desidia, olvidan que es corresponsabilidad de todos construir verdaderamente una Hermandad unida, abierta, participativa y activa. Porque la hermandad no se construye en las redes sociales, se construye en la capilla sacramental, sedimentando nuestra fe en la oración y los sacramentos; no consiste en contar cuántas velas tienen los altares, sino en asistir a los cultos con verdadero espíritu de conversión; no se basa en hablar o murmurar del prójimo, sino en ayudarles a través de nuestra Fundación. La verdadera Hermandad la hacen todos los hermanos que profundizan en su fe y la ponen en práctica. “Por sus frutos los conoceréis”.
En puertas ya de la Navidad, sólo puedo desear paz a cuantos aman a ese Niño Dios que nos llega y que nos colma de la verdadera felicidad.

José Luis Cabello Flores