La Hermandad y las redes sociales
05/06/2017
Dentro de las funciones que nuestras Reglas vigentes de 2010 asignan al fiscal de la Hermandad se encuentra una de ellas, sin duda la más feliz y gratificante de todas: recibir a los nuevos hermanos y hermanas que solicitan su ingreso en nuestra Archicofradía. Una vez al mes, por tanto, quien aquí les escribe tiene el honor y el gran placer de conocer, uno a uno, a las personas -mayores, jóvenes, hombres y mujeres- que desean hacer de nuestra Hermandad de Pasión uno de los ejes de su vida, desde el momento en el que acceden a ella. Nuestra reunión sigue, habitualmente, unas pautas ya preestablecidas: pero siempre me gusta incidir, entre ellas, en el rico pasado y en la fértil historia de nuestra Hermandad, ya casi quincentenaria; y también en su futuro, que esperamos duradero y seguro. No puedo evitar, al insistir en ello -y bien lo saben quienes me conocen- remitirme a mi formación como historiador y a mi profesión docente.
Uno de los mensajes que trato de transmitir es la importancia que tienen -aunque tal vez ellos mismos no lo sepan- esas personas que están sentadas conmigo en ese momento: Carmen, Manuel, María, Fernando… todos ellos, sean quienes sean, vengan de donde vengan y se llamen como se llamen serán el futuro de la Hermandad. La garantía de su porvenir y de su posteridad. Una Hermandad que ha pasado por momentos de indudable prosperidad y grandeza, y por momentos de casi absoluta postración; una Hermandad grande que hoy crece y se proyecta a ese futuro del que ellos formarán parte principal, un futuro en donde las nuevas formas de expresión, la presencia permanente de personas e instituciones en espacios virtuales es una realidad que cada vez conoce una mayor proyección, presente constantemente hoy en nuestras vidas cotidianas, en nuestras actividades diarias y privadas y en nuestro trabajo. Ese mundo de redes sociales (Facebook, Twitter, Pinterest, Instagram…), de grupos de Whatsapp, de blogs o de páginas web no es desconocido para nuestra Hermandad, que entró en él desde tiempo atrás y que aprovecha sus múltiples ventajas para comunicarse día a día con sus hermanos, participándoles noticias, actividades, acontecimientos e iniciativas en tiempo real. Y atreviéndome a parafrasear al Génesis, vimos cuando decidimos participar en él que eso era bueno.
Pero, ¿son siempre buenas las redes sociales? ¿Hacemos un uso adecuado de ellas? Para responder a esta pregunta, nunca debemos dejar de lado una premisa: las redes las usamos personas, y su uso es un reflejo de nuestra propia naturaleza como tales. Así pues, habrá usos correctos e usos incorrectos en función de la calidad humana de las personas que utilizan tales redes sociales. Desgraciadamente, como fiscal he tenido que advertir que en estos últimos tiempos aparecen, en páginas o grupos -algunos de los cuales utilizan el nombre o la iconografía de la Hermandad, que se encuentran legalmente registrados- apreciaciones, afirmaciones sobre decisiones tomadas mayoritariamente en Cabildos Generales por los hermanos y hermanas de la misma, que no se comparten (Cabildos en los que, y al hilo de una de estas recientes afirmaciones que he leído, sólo pueden debatirse aquellos puntos recogidos en el Orden del Día: Regla 45), o acerca de acuerdos refrendados en sus Reglas, o sobre actuaciones de la propia Hermandad relativas al discurrir de la cofradía, o en relación con el trabajo y la labor de sus diferentes secciones, o incluso acerca de hermanos concretos en particular, que son absolutamente ajenas al respeto, a la caridad y al espíritu de Hermandad que los hermanos de Pasión nos debemos unos a otros. Porque con esas alusiones, expresiones y afirmaciones, y con esas visiones e interpretaciones interesadas no le hacemos ningún bien a nuestra Hermandad, una Hermandad cuyos usos y costumbres han cambiado para adaptarse a unos tiempos nuevos y más igualitarios. Aunque esta realidad no quiera verse. Aunque no interese verla, por la causa que fuere. Porque el pasado, como suele ocurrirle al ser eso mismo, pasado, ya se ha superado o bien se ha adaptado, como era imprescindible, al mundo en el que esta centenaria Hermandad se halla imbricada desde que nació, en la primera mitad del siglo XVI. Si no se hubiera adaptado (y exitosamente) hoy, al igual que en otros tiempos lo hizo -y ahí están los números y los datos fehacientes que lo confirman en la actualidad- nuestra Archicofradía no habría superado el presente ni garantizado el futuro.
Es labor del fiscal advertir y apercibir. Y esto último es lo que estoy haciendo en estas líneas. No nos hacemos ningún bien, ni como personas que merecen respeto y consideración por parte de nuestro prójimo, nuestro próximo (a quien por tanto también debemos respeto y consideración), ni por supuesto como hermanos de Pasión, si entramos en ese juego en el que es tan fácil -sólo a un click de ratón o a una pulsación en el móvil- desinformar, denostar a quien no está de acuerdo conmigo, a quien simplemente percibo como un estorbo o un competidor en quién sabe qué carrera. No caigamos en ello. San Pablo decía que la mayor de las virtudes es la caridad, y yo añado a ello que también lo es la prudencia. Por ello, hermanos, seamos caritativos, sí, y también seamos prudentes: la fama personal, el propio decoro tienen mucho que ver en cómo nos mostramos, individual o colectivamente, en esas redes sociales que hoy son un espejo de nosotros mismos y de nuestra sociedad.
Juan Cartaya Baños
Fiscal
Archicofradía Sacramental de Pasión
